Secuestros por Año

El secuestro en México ha mostrado un incremento notable que cada día afecta a más familias, sin importar su condición económica.Se puede afirmar que este delito afecta a todo tipo de ciudadanos, ante la gran impunidad que los delincuentes viven por falta de una investigación profesional por parte de las autoridades.

Durante el año 2013 se registraron 74 casos cada 24 horas. En el 2014 la cifra se incrementó a 88 casos al día.

SECUESTROS POR AÑO

2000: 2,920 CASOS
2001: 3,285 CASOS
2002: 3,411 CASOS
2003: 3,563 CASOS
2004: 3,709 CASOS
2005: 3,840 CASOS
2006: 4,307 CASOS
2007: 4,719 CASOS
2008: 5,815 CASOS
2009: 8,310 CASOS
2010: 10,622 CASOS
2011: 16,425 CASOS
2012: 27,375 CASOS
2013: 29,711 CASOS
2014: 32,120 CASOS

ESTADOS MÁS AFECTADOS POR SECUESTRO

  1. D.F
  2. Estado de México
  3. Morelos
  4. Jalisco
  5. Aguas Calientes
  6. Guerrero
  7. Michoacán
  8. Puebla
  9. Zacatecas
  10. Nuevo León
  11. Coahuila
  12. Veracruz
  13. Durango
  14. Hidalgo
  15. Tamaulipas

NOTAS: Conforme se incrementó la actividad del secuestrador, también la violencia contra sus víctimas. 75% de los casos, se ha encontrado participación directa de policías federales. Mientras que en  2008 se ejecutaban a 3 de cada 10 víctimas, actualmente se ejecutan a 6 de cada 10.
Se han creado cárteles de policías secuestradores, por ejemplo, El Cártel de la Charola que está integrado por mas de 6,500 policías, con influencia en todo el país.

El D.F. Estado de México, Morelos, Chihuahua, Jalisco, Nuevo León y Zacatecas, son los estados donde más policías participan directamente en secuestros. Ante la participación de policías, las víctimas prefieren no denunciar y se puede asegurar que, sólo se denuncia 1 de cada 43 secuestros, situación que genera impunidad para los secuestradores y permite su libre operación.

BANDAS DE REOS SECUESTRADORES

Desde las prisiones mexicanas, se planea, coordina y negocian secuestros de perfil medio.

Los encargados de la operación son reos que han sido acusados de secuestro y a pesar de estar en prisión, cuentan con una red de personas en libertad que le apoyan para poder ejecutar secuestros que van dirgidos principalmente contra familias dedicadas al comercio y pequeñas empresas.

Cuentan con gran experiencia en la ejecución del secuestro y manejo de las negociaciones, suelen tener el apoyo de personal penitenciario que, facilita el acceso de equipos de comunicación, documentos personales de sus víctimas, dinero y visitas de personas que sirven para monitorear toda la operación.

En estos casos, el secuestro y negociación pueden durar de 15 días a 45 días. La violencia contra la persona secuestrada es de mayor intensidad, sin ambargo, se priva de la vida al 30% de las víctimas.

En este tipo de bandas, se involucra a familias completas que auxilian al reo a conseguir el pago del rescate y puden participar en el trabajo de seguimiento, retención, entrega de pruebas de vida y cobro de rescates. Pocas veces toman parte en la negociación directa.

Suelen demandar   rescates que van de los 500 mil pesos a los 4 millones de pesos, llegan a secuestrar hasta 2 personas al mes.

Cuentan con el apoyo de policías de bajo rango.

MODIFICACIONES EN LA CONDUCTA DE LOS SECUESTRADORES

Tipo de violencia psicológica

A partir de las técnicas empleadas por secuestradores como Daniel Arizmendi y Andrés Caletri, las bandas dedicadas a este delito, modificaron su comportamiento por imitación, es decir, al ver que ejercer violencia física contra los secuestrados daba como resultado un pago más importante y mayor sometimiento de las familias y las propias autoridades, nuevas bandas buscaron esos efectos durante las negociaciones.

En muchos casos el exceso de violencia, provocó la muerte de la víctima y a pesar  de eso, se cobró el rescate. Actualmente este fenómeno se sigue presentando.

Como parte de la conducta que ahora se detecta en los secuestradores, se encuentra la vigilancia constante durante y después del secuestro contra la familia afectada. Esta acción busca asegurar que la famiia desista de cualquier investigación y/o denuncia.

Repetición

Es a partir del año 2000 que se ha detectado el aumento de esta conducta en los secuestradores y que consiste en ir privando de la libertad en distintos años a miembros de la misma familia. Conducta que antes no se presentaba.

Destaca que las principales víctimas de repetición del secuestro, son comerciantes y empresarios, donde los secuestradores dejan pasar el tiempo necesario para que la familia se recupere financieramente y elegir otro  miembro de la misma familia para cobrar un nuevo rescate. Se han documentado casos donde hasta 5 miembros de una familia han sido secuestrados por la misma organización criminal, en sólo 3 años.

Pretensiones

Mientras que en la década de 1970 hasta finales de 1990, los secuestros se ejecutaban en contra de empresarios de alto perfil, es desde el inicio del 2000 que se incrementó el número de casos donde las víctimas son de clase media-alta y en la actualidad, se puede afirmar que cualquier persona que pueda acceder a un capital de 10 mil pesos, puede ser secuestrada.

Actualmente se documenta la operación de bandas que pretenden rescates de 10 millones de dólares, al mismo tiempo que operan bandas que buscan pagos inferiores en muy corto plazo. La rentabilidad de los pagos de poca monta, está en la cantidad de secuestros que ejecutan en un mes. Mientras que una banda de alto perfil puede llegar a realizar 4 ó 5 secuestros en un mes. Las bandas menos organizadas o con menor nivel de protección de la policía, llega a realizar hasta 20 secuestros por mes. Demandan cantidades que no superan los 30 mil pesos y las víctimas no denuncian al ver a su familiar liberado y un daño patrimonial menor, eso garantiza plena impunidad para los secuestradores de bajo perfil y es justo por eso que, repiten sus acciones hasta en 20 ocasiones por mes, generando millones de pesos como ganancia al año y sin ser perseguidos por alguna autoridad.

MANEJO DE LA VICTIMA POR PARTE DE LAS AUTORIDADES

Después de diversas manifestaciones sociales en el 2007 y 2008 donde se demandó esquemas de investigación y prevención del delito más eficientes, tanto el gobierno federal como los gobiernos estatales, crearon las llamadas Fuerzas Antisecuestro (FAS), con la promesa de poder ofrecer una respuesta más eficiente ante el fenómeno del secuestro, sin embargo, es completamente falso que con la operación de las FAS , se haya logrado una profesionalización de la policía y una atención eficiente de las víctimas.

El secuestro es un negocio rentable tanto para secuestradores como para los policías que, suelen demandar pagos o apoyos económicos a las familias para poder agilizar las investigaciones. En muchos casos, se le vende a las familias la información que contiene el expediente y se llega a cobrar diveras cantidades por hacer escuchas o espionajes telefónicos, entre otros servicios, que la policía está obligada a proporcionar.

Las víctimas son manejadas con indiferencia, maltrato, abuso de autoridad e intimidación, lo que facilita la impunidad de las bandas de secuestradores y ha fortalecido en los ciudadanos, el hábito a no denunciar pues, es la propia autoridad la que revictimiza a quienes enfrentan una crisis de secuestro.

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